Unetenos ahora en
Purochile en Facebook

Ingrese al Club
Registre su email


Inicio
Ramada
Chilenismos
Postales
Clasificados
Ideas
Recetas
Encuesta gratis
Payas
Chat
Rotómetro
Puzzle
Wallpapers
Links
Contáctenos

Regale Purochile a un Amigo

Nombre de su amigo
el email:

Su nombre:
Su email:

 

 
LA VENTANA DE OPORTUNIDAD
Por Italo Frigoli
A continuación mostramos un extracto de un escrito que trata de las ventanas de oportunidad que se nos dan en la vida y nos muestra como el resentimiento y la ira nos impiden ver dichas oportunidades.

El resentimiento y la ira nos impiden ver cuando una ventana de oportunidad está abierta ante nosotros.
Estas personas son las que se dejan dominar por las heridas del pasado. Alguien los ha herido en algún momento y todavía esas heridas están sangrando. Viven constantemente rememorando lo que pasó.

Están tan ocupados sintiendo pena por sí mismo que no ven que Dios les ha abierto una ventana de oportunidad.

En vez de deshacerse del dolor por medio del perdón, repiten una y otra vez la ofensa, la situación, la herida, en su mente.

Le domina el pensamiento.
Le domina todo lo que hablan.
Le domina su visión.
Se quedan sin futuro. Se quedan solos, porque nadie quiere estar al lado de un amargado.

°°° En cierta ocasión, en Las Palmas, una hermana me hirió profundamente. Fue algo inesperado. No esperaba algo tan cruel de parte de esa mujer.

Me hirió tan profundamente, que por semanas enteras, dominó mi mente. Ella se había ya ido de la isla, pero yo seguía viendo su cara en la sopa.

El último pensamiento del día era ella.
El primer pensamiento de la mañana era ella.
Con quien quiera que estuviera, le hablaba de esa vieja podrida, bruja horrible que me había herido tan profundamente.
Pronto me quedé solo.
Nadie quería oír, por enésima vez, mi triste historia.

Finalmente, me di cuenta que el que estaba sufriendo era yo. Ella estaba feliz de vacaciones en algún lugar, sin ni siquiera pensar en mí, y yo como un estúpido seguía con la herida.

Entonces, fui a la playa y comencé a gritar: ¡te perdono! ¡Vieja podrida, bruja horrible, te perdono! Y recuperé mi vida. °°°

El resentimiento siempre nos ha de herir más a nosotros que al que nos ha ofendido.
El que nos ha herido ni se recuerda de lo que hizo o lo que dijo.
Va por la vida feliz, contento.
Nosotros seguimos dándole vuelta a la cuestión, echando a perder nuestra vida y la de nuestros seres queridos.

¿Cuántos conocen a un amargado? ¿Cuántos viven con un amargado en la casa?

Algunos se cierran en sí mismo y mantienen el dolor adentro. Van por la vida con cara alimonada.

Una cara de alguien que ha estado chupando limones.
Ácido.
Nunca contento.
Siempre triste.

¿Cuántos conocen alguien que es así? Siempre ácido, siempre triste.

Otros explotan. En esa explosión, ellos no miran quién está cerca. Explotan y hieren a todos los que están a su alcance. Obviamente, los más cercanos son los de la familia. Los hijos, la esposa. Los amigos.

¿Cuántos conocen alguien así? ¿Cuántos han sido heridos por alguien así, agresivo, verbalmente o físicamente abusivo?

El que nos ha herido en el pasado, no nos puede seguir hiriendo a menos que nosotros nos empeñemos en mantener la herida abierta.

Para su bien, para el bien de todos los que usted ama, déjelo. Olvídelo. Perdónelo y siga con su vida.

De otra forma, la ventana de oportunidad que Dios le da, no la podrá aprovechar.

Job 5:2 “Al necio lo mata la ira”.

3. Otros son dominados por el temor.

Ese temor puede ser el resultado de una experiencia traumática del pasado.

El temor es un ladrón que nos roba nuestra fe, nuestra esperanza, nuestra libertad, el gozo de vivir la vida abundante que Dios nos ofrece.

Es como una serpiente que se enrolla y nos aprieta cada vez más hasta que nos rendimos a nuestros temores, lo que aparentemente es el camino fácil.

Sin embargo, el rendirnos termina siendo una cárcel de temor, una fortaleza de miedo, de pánico que nos priva de toda libertad e impide que podamos ver la ventana de oportunidad que está abierta delante de nosotros.

No participamos de actividades,
no hacemos cosas,
no viajamos,
todo porque estamos encadenados por ciertos temores.

Uno de cada 13 personas sufre de alguna fobia en forma aguda que le impide desarrollar su vida normalmente.

Es el sentimiento más primitivo de la humanidad. Lo hallamos en el Jardín del Edén, o sea el principio de la humanidad y lo vemos como una señal inequívoca de los últimos tiempos, ya que se menciona como algo que ha de ser común entre los humanos.

Algunas de las fobias o temores son peculiares y hasta chistosas, como la fobia a las suegras, pero cada temor tiene dos caras: la cara paralizante, negativa que nos tiraniza e impide que uno llegue a ser todo lo que Dios quiere que uno sea, y la otra cara es la que nos estimula y nos motiva a que seamos más de lo que somos ahora. Todas las fobias afectan nuestro comportamiento y nuestras costumbres.

Dios sabe que el hombre ha de enfrentarse con el temor toda la vida y por eso, en la Biblia, Dios nos dice 365 veces que no temamos.

Cuando los discípulos dejaron que el temor se adueñara de sus mentes y sus corazones, Cristo les dice: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí”.

Las personas que están dominadas por el temor pierden las grandes oportunidades que la vida le presenta. Tienen miedo a aventurarse, a lanzarse. Prefieren mantener el status quo, no arriesgarse y no tener progreso en su vida.

Lánzate. Arriésgate. Sal de la cárcel del temor.

Si confiamos en Dios, nuestro temor ha de desaparecer. Si confiamos en Dios, entonces podemos adueñarnos de lo que dice Isaías 41: 10 “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”.

¿Conoce alguien que ha perdido una gran oportunidad a causa del temor?

¿Alguien aquí ahora ve que ha perdido una gran oportunidad que se presentó en algún momento de su vida, porque tenía temor?

Dios nos ama y por eso nos dice: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde, el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor”.

4. Materialismo. El deseo de obtener más cosas nos ciega y nos domina de tal manera que no vemos la ventana abierta.

Las cosas que poseemos nos dan una felicidad pasajera, temporal. Como es temporal, entonces estamos siempre comprando algo más grande, más caro, más moderno.

Es un mito eso de que si tengo más cosas, soy más importante. Lo que uno es y lo que uno tiene, son dos cosas totalmente diferentes. Dios nos enseña que las cosas más importantes de la vida, no son necesariamente “cosas”.

El que es dominado por este problema, es realmente ciego a las ventanas que se abren, porque todo lo que piensa es en provecho propio. Ha de desechar ventanas increíbles de oportunidad que Dios le ofrece, porque de acuerdo a su humilde opinión, no le conviene.

Dios lo llama al ministerio, pero como no es rentable, no aprovecha la ventana.
Dios quiere que deje su empleo para aceptar algo menos rentable, pero que le da la oportunidad de ayudar al prójimo, pero como es materialista, deshecha esa ventana.
Dios lo llama a que done de su tiempo, pero como tiene que producir más ingresos, prefiere ocupar su tiempo en algo más “útil”.
Dios le abre la ventana para ir a prepararse en una institución cristiana importante fuera del país, pero como eso cuesta dinero, no acepta la ventana.
Dios le dice que regale su auto a alguien más necesitado. Dios está loco.
Dios le dice que venda esa propiedad que tiene y que invierta ese dinero en el reino, pero….

Pero todos sabemos que las riquezas son temporales. Me fascina oírlos hablar de su pasado. Me cuentan cuando tenían casa, negocio, parcela, autos, millones. Ahora no tienen nada.

¿Conocen alguien que antes tenía y hoy no tiene? ¿Hay alguien aquí que lo ha perdido todo alguna vez en su vida?

Entonces, materialismo es un filtro que no necesitamos tener, porque nos impide ver las ventanas de oportunidad que Dios nos trae.


5. La necesidad de ser uno más del grupo. La necesidad de obtener la aprobación de los demás.

Este impedimento es común entre los jóvenes. Sienten una terrible presión de ser como los demás compañeros de curso. Como los de la pandilla. Como los demás del barrio.

Es un impedimento a que uno vea la ventana abierta que Dios nos quiere dar.

Otros son controlados por el qué dirá de los padres, del cónyuge, del profesor en la escuela. Dejan que otros controlen su vida.

Yo no sé cual es la clave del éxito, pero sí se cual es la clave del fracaso: tratar de complacer a los demás.

Ser controlado por la opinión de otros es la manera más segura de no hacer la voluntad de Dios, ya que nadie puede servir a dos señores.

Hoy, vine para abrir una ventana muy grande para aquella persona que todavía no ha entregado su vida a Cristo. Es una ventana que tiene poco tiempo de duración. Es una ventana limitada.

Hoy es la oportunidad. Mañana puede ser demasiado tarde.

¿Qué te impide aceptar a Cristo? ¿Tu pasado? Para eso vino Cristo, para liberarte de tu pasado.

¿Resentimiento? Talvez hasta estás enojado con Dios. Es hora de perdonar y dejar ese resentimiento de lado.

¿Temor? Dios quiere quitarte todo temor que puedas tener.

¿Materialismo? ¿Todavía estás motivado por el deseo de tener más juguetes que tu vecino? Es hora de pensar en lo eterno y no en lo pasajero, temporal, como lo es lo material.

¿Lo que dirán los demás se aceptas a Cristo? ¿Y qué te importa lo que digan los demás? Tú tienes que presentarte delante de Dios, solo, sin nadie que te acompañe, sin tener nadie cerca de ti, sin tener a quien culpar de tus acciones. Lo que los otros piensan es insignificante. Lo que tú haces con esta ventana de oportunidad es lo único importante.

Extraído como fragmento de Internet http://www.hosanna.cl/


¿Se librará Chile de la Gripe Porcina?
Si - No


Encuesta gratis
Payas
Chat
Rotómetro
Chilenismos
Puzzle
Wallpapers

Contáctese con purochile.com